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Homero
(Esmirna 725 a.C.):
Nada seguro se sabe sobre su vida. Muchas ciudades se disputaron el
honor de ser su patria. Existe una tradición que le supone
ciego, pero este detalle es puramente legendario. Fue jonio, es probable
que naciera en Esmirna, viviera en Quíos y muriera en Ios.
Heródoto supone que vivió hacia 850 a. J.C.; nadie ha
rebatido esta fecha. Se le considera autor de la Ilíada y de
la Odisea, que suman, entre las dos, 27.800 versos. Los himnos homéricos
y la Batracomiomaquia, que también le fueron atribuidos, son
posteriores. La gloria de Homero fue inmensa. Ningún poeta
ha sido objeto de una admiración tan constante y tan ferviente.
La cuestión de la autoría:
Quizá la hipótesis más verosímil y equilibrada
sea la de suponer que existió realmente, hacia el siglo IX,
un poeta creador o refundidor que dio forma literaria y unidad a unos
relatos, orales y probablemente también escritos, que circulaban
por Grecia desde hacía siglos. Los elementos básicos
de estos relatos vienen, pues, dados por una tradición, pero
parece advertirse la mano de un poeta individual que da cuerpo a este
conglomerado. Este poeta del siglo IX debió ser conocido con
el nombre de Homero, pudo ser ciego -éste es el significado
de su nombre en griego-, pues los ciegos solían dedicarse al
oficio de aeda, y quizá natural de Esmirna (lugar donde se
funden los dialectos eolio y jónico, lo cual explicaría
las características de la lengua homérica).
Homero. Por J.Jex Martin:
Poeta épico, autor de los dos más antiguos monumentos
de la literatura griega, la Ilíada y la Odisea. Nada se sabe
sobre su vida: tanto su nombre, la fecha y lugar de nacimiento, como
su propia existencia, han sido objeto de disputa desde la más
lejana antigüedad. Su nombre, que en griego significa [en griego
moderno] rehén, quizá sólo sea un sobrenombre.
De cualquier forma, se ha situado su existencia entre 1200 y 600 a.de
J.C., aunque muchos eruditos estén ahora de acuerdo en que
vivió en la segunda mitad del siglo VIII, alrededor de 725-700
a.de J.C. En la antigüedad, no menos de doce ciudades reclamaban
haber sido su cuna, pero es la isla de Quíos, en la costa de
Asia Menor, la que sigue aún hoy siendo la favorita. En el
siglo II a.de J.C. había varios investigadores que sostenían
que había habido dos Homeros, uno el que había escrito
la Ilíada, y otro, el autor de la Odisea. Estas opiniones estuvieron
en el inicio de la famosa "cuestión homérica".
Eruditos de los siglos XVIII y XIX creen que Homero o sus múltiples
equivalentes vivieron antes de que se hubiera inventado la escritura
y que el poeta o poetas habrían tenido que componer oralmente,
e inventar poemas sólo en estrofas cortas que les permitieran
un rápida memorización. Desde luego, la tradición
oral de poemas no se ha perdido, como lo atestiguan los poetas iletrados
que se encuentra aún en Yugoslavia y Chipre, capaces de componer
poemas bien estructurados y tan largos como los 12000 versos de la
Odisea. La temática de Homero es la Guerra de Troya, que tuvo
lugar a finales del siglo XIII o comienzos del XII a.de J.C., y que
hoy se considera un acontecimiento histórico y no un mito.
Que Homero conociera o no este remoto período de la primitiva
civilización micénica, explica mejor la tradición
oral de la poesía épica. Sin embargo, a pesar de la
oscuridad que rodea el período existencial de Homero, y a sus
métodos poéticos, nada mitiga su fama. Los antiguos
griegos le llaman simplemente "El Poeta" y le miraban con
la más alta reverencia, y los siglos posteriores han seguido
haciendo lo mismo, a pesar de que hayan existido algunos quisquillosos
detractores.
La Ilíada:
La Ilíada (15000 versos) es un poema que dramatiza un único
incidente de la Guerra de Troya, el de la disputa entre Agamenón,
comandante en jefe de las fuerzas griegas, y Aquiles, príncipe
de Pitia, el mejor de los guerreros griegos. Comienza la querella
con un incidente al parecer trivial, cuando Agamenón se apodera
del botín de guerra de Aquiles, la joven Briseida, pero pronto
tendrá la disputa un desenlace desesperadamente trágico.
Aquiles no quiere combatir al lado de Agamenón y se retira
con sus fuerzas de la batalla. La subsiguiente derrota de los griegos
a manos de los troyanos no puede ser evitada ni siquiera con un llamamiento
de Agamenón a proseguir el combate, y sólo cuando Patroclo,
el amigo de Aquiles, pide combartir con el ejército de éste,
le relevan los griegos de su promesa. Patroclo hace retroceder a los
troyanos, pero es muerto al pie de las murallas de la ciudad por Héctor,
el héroe troyano. La renuncia de Aquiles a su cólera,
su violenta venganza sobre Héctor, y la magnánima devolución
del cuerpo de Héctor a su anciano padre Príamo para
que lo entierre, son la conclusión de este poema incomparable.
A través de él ha ido el poeta introduciendo sutilmente
dentro de la trágica historia de la ira de Aquiles innumerables
referencias a la Guerra de Troya en su conjunto, a veces en forma
de simbólicas yuxtaposiciones, lo que hace que el poema añada
atmósfera a la tragedia. Los personajes son intensamente vivos,
especialmente Aquiles, Agamenón, Ayax, Helena, Paris, Héctor
y Andrómaca, e incluso los menos importantes han sido esbozados
con la grandeza que corresponde a sus papeles. El poema tiene una
construcción magistral sobre la estructura de los llamados
libros dramáticos (I, VI, IX, XVI, XVIII, XXII, XXIV), que
se refieren a Aquiles. En los demás libros emplea una forma
"épica" más sencilla, con poemas sobre la
guerra. Aunque el material es en alguna forma primitivo, el poema
en sí mismo puede considerarse como una obra de arte de alto
nivel estético, por supuesto dentro del clímax de una
larga tradición griega en al poesía épica. (J.Jex
Martin)
La cólera de Aquiles:
Las primeras palabras de la obra: Canta, oh diosa, la cólera
del Pelida Aquiles... se refieren a la disputa entre este héroe
y el jefe del ejército griego, el rey Agamenón. Este
ha capturado a la hija de un sacerdote de Apolo como prisionera de
guerra, y cuando el padre va a rescatarla, Agamenón insulta
al anciano. Para vengarse el sacerdote implora a Apolo que como castigo
desate una plaga sobre los griegos. Agamenón libera a la joven
pero en su lugar rapta a la esclava de Aquiles, Briseida. Aquiles
abandona a los sitiadores, cuya situación empeora porque pierden
a su mejor guerrero.
Difusión inicial esencialmente oral:
El texto no era fijo, sino que estaba sujeto a las inevitables variaciones
de un recitado memorístico: de ahí, por ejemplo, las
llamadas fórmulas épicas o clisés que se repiten
continuamente (Hera "la de los ojos de novilla", Apolo "el
que hiere de lejos", etc.), para permitir un margen de seguridad
al rapsoda, que así puede llenar un fragmento de verso con
una fórmula consagrada, cuando le falle la memoria. El mismo
desarrollo argumental sólo se explica teniendo en cuenta que
el tema de estos cantos era perfectamente conocido del auditorio y
que el aeda no tiene que situar la narración dentro de un contexto
general, ni describir la totalidad de los hechos. Termina sin que
la ciudad sea tomada, porque el público conocía muy
bien la historia y su desenlace y sólo se interesaba por el
desarrollo épico de unas pocas escenas pormenorizadas.
Descripciones geográficas:
En la Ilíada describe un vuelo de grullas, que se dirigía
al sur y que, pasando sobre los terrenos pantanosos del Nilo, se dedicaba
belicosamente a la caza de hombres, "amenazando de muerte y destrucción
las razas de los pequeños pigmeos".
En La Ilíada hay gran cantidad de datos y pormenores geográficos.
El planisferio terrestre, tal y como era conocido en aquellos tiempos,
es descrito con exactitud y puntualizadas sus localidades (países
del mar Egeo), como pudiera hacerlo siglos más tarde el más
experto cosmógrafo. (Angel Madariaga)
Las excavaciones han demostrado que esta epopeya legendaria se basa
en hechos históricos y que realmente existió una ciudad
llamada Troya en el NO del Asia Menor. El arqueólogo Schliemann
emprendió las excavaciones de esta ciudad en 1870. En el mismo
emplazamiento fueron descubiertas nueve ciudades sucesivas abarcando
un período de 3000 años hasta la era cristiana. La Troya
homérica fue la séptima. No está claro que las
tumbas descubiertas sean realmente las de Agamenón y su padre
Atreo. Los romanos nivelaron las ruinas de la ciudad para construir
otra nueva Troya. La Ilíada refleja las campañas de
los reyes micénicos contra este centro comercial, rico y poderoso.
El valor histórico del relato de Homero se consideró
durante mucho tiempo similar al de las antiguas gestas o al de los
relatos mitológicos. Homero pasó de ser considerado
como el cantor de un mundo antiquísimo desaparecido, a ser
"el primer corresponsal de guerra", como algunos llegan
a denominarlo
Libros: Ilíada, Odisea |